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Reseña Restaurante Rosangelica en El Nuevo Día

Rincón gastronómico con sabor de la abuela

En Rosangelica, el chef Edgardo Noel cocina inspirado en buenos recuerdos

miércoles, 8 de febrero de 2017 – 12:00 AM

Por Camile Roldan Soto

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Camarones casaba envueltos en mofongo de yuca y cubiertos con salsa de guayaba. (ANGEL M. RIVERA / Especial para GFR Media)

Camuy – Quien se crió cerca de una abuela seguramente tiene guardada alguna memoria relacionada con su cocina. Olores, sabores y gratos momentos alrededor de la mesa familiar son un tesoro para los que crecieron probando la sazón única de esa figura amorosa.

El chef Edgardo Noel Rivera Fernández es uno de estos afortunados. Al salir de la escuela en las tardes y durante los fines de semana, su espacio favorito era la cocina de su abuela. Desde “una esquinita” la observaba sonriente realizar todos los preparativos necesarios para crear manjares que dejaban delirando de satisfacción al resto de la familia y la gente del barrio.

Aquel era un lugar a donde la gente llegaba con cualquier excusa, solamente a ver si alcanzaba a darse el gusto de un plato de marota con bacalao, pastel al caldero, bolitas de batata o alguna otra delicia. “Era una gran cocinera. Mi abuelo sembraba y le llevaba productos frescos del campo, además de cerdos y gallinas… A veces me despertaba por el olor del fogón donde en ocasiones ella cocinaba”, contó quien vivía muy cerca del hogar de sus abuelos.

La curiosidad por entender cómo se creaban los platos aumentó con el pasar del tiempo. Edgardo Noel se empeñó en convertirse en chef y el recuerdo de la gastronomía familiar ha sido su acompañante en esa carrera. También fue la razón de ser del restaurante que estableció en la antigua casa donde aprendió a valorar la buena comida y bautizó Rosangelica, la cocina del nieto, en homenaje a su abuela.

Aunque inicialmente el chef contempló ubicar el negocio en la zona metropolitana, decidió adquirir y remodelar la residencia -ubicada en la carretera número 2 de Camuy- porque cada vez que pasaba por allí revivía el entusiasmo de su abuelita por cocinar. También recordaba el plan que ella nunca llegó realizar: tener su propia fonda, aunque fuera en la marquesina. “Mi corazón me decía que aquí tenía que ser”, aseguró.

La aventura de convertir el hogar en un restaurante se extendió por tres años, dos de ellos luchando por conseguir todos los permisos necesarios para operar. La parte positiva de esa larga espera fue que cuando Rosangelica abrió por fin -en junio del año pasado- Edgardo Noel había hecho muchísimas pruebas del menú y afinado el concepto. “No sé si es que lo bueno cuesta mucho trabajo… pero todo pasa por una razón. En ese proceso tuve más ideas, modifiqué algunos platos y decoramos todo nosotros mismos. Cometí mil errores pero me viví el proceso”, relató.

Con ventanas y puerta roja, la sencilla estructura blanca abre, por el momento, solamente durante los fines de semana. El resto de los días Edgardo Noel se encuentra en San Juan, donde graba a diario el segmento de cocina del programa “Día a Día”, que transmite Telemundo.

No es fácil dividir el tiempo entre San Juan y Camuy, pero el ajetreo tiene su recompensa. A partir del viernes a las 6:00 p.m., empieza a llegar a Rosangelica un público muy diverso, que incluye gente de Camuy y pueblos cercanos, familias de pueblos más remotos y nunca falta algún hijo o nieto que lleva a la abuela de la familia a sentarse a disfrutar de una buena comida criolla.

Aunque en Rosangelica el espacio fue modificado para acomodar las mesas y ampliar la cocina, conserva un aire hogareño que para Edgardo Noel es fundamental. En las paredes, a modo de homenaje a su familia, hay fotografías de la abuela Rosangelica y de su esposo en plena faena frente a la estufa o el campo, respectivamente. Incluso algunas de las tazas y los utensilios utilizados en el restaurante -entre ellos un pilón- pertenecieron a la mujer que inspiró su creación. La intención del chef es que tanto en el trato como en la experiencia de disfrutar la comida todos los visitantes se sientan en casa. Para lograrlo, cuenta con un equipo que es o considera su familia.

“Aquí llegan personas que ven el programa y siguen las recetas. A veces son gente mayor a quienes sus hijos traen de sorpresa. Me gusta tener la oportunidad de compartir con ellos, estar en sus celebraciones, aniversarios y cumpleaños. Este es un ambiente de familia. A veces hay música en vivo y de vez en cuando yo también salgo y le canto al público. Todo el mundo se lo goza porque los tratamos con cariño”, aseguró.

Los platos del menú son inspirados en las recetas y el sabor de la cocina de Rosangelica, con el giro moderno de Edgardo Noel. Entre los aperitivos se encuentran los camarones casaba, envueltos en mofongo de yuca con salsa de guayaba, el refrito de gandules servido con chips de vianda y nachos de tortilla de maíz y las croquetas de malanga y bacalao servidas con mayonesa verde.

Los platos fuertes incluyen el octafongo relleno, una mezcla de ocho viandas acompañado de la carne o el marisco que el comensal prefiera. También hay pasteles al caldero acompañados de ropa vieja, chillo criollo y filete de cerdo al maví, por mencionar algunos de los más solicitados. La carta tiene opciones para niños y vegetarianos y cócteles originales como “La dulzura”, una mezcla de vino blanco, licor de saúco, acerola y vodka. Entre los postres, también hechos en el restaurante, están el budín de calabaza en salsa de licor de almendras y el clásico flan de guayaba y queso. A mediano o largo plazo, Edgardo Noel tiene planes de ampliar el horario del restaurante. Por el momento, el fin de semana es el periodo que dedica a regresar al lugar de origen de su amor por la cocina y las manos que acariciaron el sueño que él decidió cumplir.

Puede ver la reseña aquí.

Hay que apoyar lo de aquí

Es increíble que cuando llega un restaurante extranjero y abre sus puertas, un sinnúmero de personas van a comer allí y se mantiene lleno por meses

POR ALGUNA razón, tenemos la tendencia de consumir o comprar productos del extranjero. Desde pequeños, se nos ha enseñado que lo que viene de afuera es mejor que lo que tenemos aquí. Lo vemos a diario en nuestra forma de vestir, los productos y alimentos que compramos y consumimos, entre otras cosas.

Nos pasa cuando vamos a escoger un lugar dónde comer. Mucha gente prefiere consumir en un restaurante del extranjero que en uno nativo. Considero que es una costumbre irónica. Casi siempre que comemos en un restaurante de afuera terminamos gastando mucho más que en un restaurante o cafetería de aquí. En los negocios locales de comida tienen almuerzos hasta por $5, incluyendo refresco y, generalmente, sirven una cantidad generosa.

Sin embargo, en restaurantes de comida rápida entre añadirle refresco y agrandar la oferta terminamos pagando casi el doble. En los negocios locales tenemos muchas opciones, desde tripletas, arroz con habichuelas, carnes, pescados, viandas, emparedados y wraps, entre otros. Lo que significa que tenemos mucha variedad en negocios locales sin contar los que se dedican a hacer comidas internacionales.

Es increíble que cuando llega un restaurante extranjero y abre sus puertas, un sinnúmero de personas van a comer allí y se mantiene lleno por meses. En cambio, cuando abre un restaurante local no pasa lo mismo, cuando debería ser al revés.

Más que comer en restaurantes y negocios locales, apoyamos nuestra propia economía. En estos momentos difíciles que estamos pasando, lo ideal es ayudarnos entre nosotros y qué mejor manera de hacerlo que consumiendo lo de aquí.

Los dueños de negocios locales no deben desanimarse ante la situación que vive el país, al contrario, hay que ser optimista, brindar una sonrisa y buen servicio con consistencia y calidad. Debemos hacer la diferencia y sobresalir como negocios locales para beneficio de todos.

Apoyemos lo de aquí, como el coquí.

Fuente: Mi columna en el Periódico Indice

A comer con moderación

Chef Edgardo Noel Rivera:

29 de noviembre de 2013

HOY COMIENZA oficialmente la Navidad. Época hermosa llena de bendiciones, fiestas, unión familiar, colores, armonía, música y claro, muchas calorías.

No es casualidad que cuando esta época pasa y llega enero, todos nos ponemos a dieta. Sucede que el menú navideño puertorriqueño tiene muchas calorías y carbohidratos.

Aunque es muy sabroso y, en mi opinión, es uno de los mejores a nivel mundial, hay que tener cuidado con el exceso. Tomando eso en cuenta, lo ideal para mantener el peso en Navidad y, a la misma vez, disfrutar de estas delicias, es el balance.

No es una tarea fácil, pero se puede lograr. Si a un plato arroz le ponemos ensalada de coditos, ensalada de papa, pasteles, guineítos en escabeche, morcilla, y para el postre, nos comemos un arroz con dulce, estaremos consumiendo una sobredosis de carbohidratos. Probablemente, la cantidad de carbohidratos de dos días.

Se puede comer de todo en la Navidad, siempre y cuando controlemos las porciones, la cantidad de carbohidratos y el horario en que lo consumimos.

Una buena alternativa es alternar los carbohidratos por día. Por ejemplo, un día podemos comer pernil con arroz con gandules y ensalada verde, y el otro día pernil con en salada de coditos y guineítos en escabeche.

Por otro lado, si ya nos excedimos con la comida, debemos controlar la bebida.

Las bebidas navideñas, al igual que la comida, son altas en calorías. El coquito que tanto nos gusta no es la excepción, por eso debemos consumirlo moderadamente y en algunos momentos evitarlo.

Después de todo, la clave está en controlar las porciones para mantenernos saludables en esta Navidad y no arrepentirnos de nada el próximo año.

Fuente: INDICE

Algo más que cocina…